
Eso es exactamente lo que el álbum refleja: una nueva era en la música. Para transmitir la labor monótona de un campo minero de trabajos forzados, por ejemplo, se usa el estruendo del equipo de los mineros transformado en frases musicales, se usa para aumentar el piano, el saxofón y el clarinete. Y eso era equipo minero real, explicaba el productor del álbum, lo que significa que salimos a grabar el sonido de zapapicos y rocas batidas con almádenas.
Y para ayudar a transmitir el ambiente típicamente clamoroso de las tabernas de esos
campos mineros, también grabamos los vasos tintineantes y los corchos saltando al destapar botellas de vino barato.No menos efectivos son los sonidos naturales que se usaron para transmitir la siniestra Marcha de los psychlos de los invasores, que incluye: cantos de guerra intensificados y el sonido de las pesadas pisadas de botas de soldado reales. Mientras que para la ráfaga de las pistolas láser de los psychlos, combinamos el estallido de un rifle real, el silbido de las balas al rebotar y la estridente explosión eléctrica de un sintetizador. El efecto neto es proyectar el estado de ánimo y la atmósfera de esas criaturas justo dentro de la música, algo que ni quienes trabajamos en el álbum habíamos concebido plenamente hasta que lo hicimos.
De manera similar, el golpe sincopado de los cascos de los caballos se convierte en una verdadera parte integral de una canción para alabar al caballo del héroe, mientras que el clamor de los pistones reales actúa transmitiendo el talante y la atmósfera de la mortífera nave teledirigida de los psychlos. Además, entretejidos en las melodías instrumentales están los lastimeros aullidos de los lobos y de los coyotes, el ímpetu de las explosiones de despegue de los cohetes y el susurrar del viento en la hierba. El efecto neto es lo que un crítico describió como: sonido futurista que atrapa la atención, con un sentido de atmósfera y estado de ánimo que casi es palpable; con un CMI en manos de LRH, no se oye la sugerencia sinfónica de estos sonidos, ni siquiera la imitación de ellos que realiza el sintetizador; se oye el sonido real transformado en música. Literalmente, entonces, todo lo que se puede imaginar como música, se convierte en música. También literalmente, Ronald estaba por lo menos veinte años por delante de su época.
Teníamos el Fairlight, explicó un músico que trabajó en Campo de Batalla: la Tierra, pero como casi todos los demás, no teníamos idea de sus posibilidades, hasta que LRH nos enseñó a usarlo. Pensábamos en términos de instrumentación y sintetizadores, pero, ¿quién podría haber imaginado un sonido natural incorporado en la trama misma de una canción?
Con sonido natural REAL, en manos de un verdadero artista, Ronald declaró a principios de agosto de 1982, el CMI revolucionará la música y ahora mismo, lo está haciendo. Es obvio que tenía toda la razón, y sólo es necesario escuchar los éxitos actuales de Los Cuarenta Principales para tener una prueba adicional de la precisión de esta predicción, la gente escuchará a los verdaderos artistas que hagan música con las computadoras; como la forma musical básica que seguirá produciéndose en esta década, hasta la de los 90. Pero lo más importante, a fin de cuentas, no es lo que siguió a raíz de Campo de Batalla: la Tierra, sino el álbum en sí.
Establezco tendencias, explicó LRH con toda verdad, no las sigo. Y el hecho es, cuando empezó a trabajar con el Fairlight en 1982, el CMI era todavía un artículo desconocido (primordialmente era una novedad entre los estudiantes de postgrado del Instituto de Tecnología de Massachussetts donde los robots musicales habían llegado brevemente a los titulares de los periódicos). Sin embargo, con la infusión de capacidad artística de la que Ronald sentó las bases, todo eso cambió de pronto; y Campo de Batalla: la Tierra, no sólo llegó a convertirse en una vista momentánea de lo que vendría, sino la primera realización de donde la música está a punto de ir en el futuro sin perder nada del pasado.

