
El efecto neto que produjo este Star Sound fue galvanizante. En la ciudad portuguesa de Setúbal, por ejemplo, la respuesta al Star Sound fue tan espectacular que una multitud normalmente impasible, se arrojó de hecho al escenario en un gesto literal de solidaridad. (Que el escenario se hundiera bajo su peso colectivo no enfrió el entusiasmo de nadie.) En otros sitios, la respuesta fue igualmente espectacular. Un concierto de beneficencia para un orfanato de Tenerife, por ejemplo, también inspiró otra acometida desenfrenada en el escenario, mientras que una representación ante varios miles de residentes de Funchal creó un auténtico alboroto. En realidad, virtualmente cada actuación de la Apollo Troupe hizo estallar lo que vino a ser un alboroto de entusiasmo; por consiguiente, el cada vez mayor número de peticiones para ver actuar la Apollo Troupe que eran ya unas cuatro o cinco actuaciones independientes por semana el aumento de peticiones para realizar grabaciones (la banda de hecho disfrutaba
de espacios en el aire en emisoras de radio regionales
con bastante frecuencia) también aumentaron las preocupaciones por parte de las autoridades locales por los problemas para controlar a la multitud. También fue más o menos en ese tiempo, cuando los músicos del Apollo se encontraron continuamente asediados por la gente que les pedía autógrafos, acosados por los fotógrafos y, en otras palabras, el vivir a la altura de su nombre.

Con los Stars entonces consolidados como el núcleo central, comenzó la formación de varios grupos especializados. Manteniendo los gustos locales, estos grupos incluyeron una función de flamenco, también con bailarines, un vocalista de talento del Oriente Medio y los marineros, contemporáneos entonces, que ofrecían la entonces popular Progresiva de pop nada convencional. Sin embargo, en ningún momento el ámbito creativo en este período fue limitado a las influencias locales. Un ejemplo pertinente fue la formación de The Rangers, que interpretaban lo que Ronald describió como una auténtica música country del Oeste, con una calidad de su música cercana a 1870. Para lograr aquel sonido, los intérpretes emplearon la mandolina nítidamente afinada al estilo de las montañas de Ozark, el violín chillón y los compases que sugieren los pasos de caballos: al paso, al trote, al medio galope, al galope y también al paso fino, a la danza y al paso de desfile. Asimismo, y viniendo de su mismo vocabulario musical personal, Ronald se encargó de la formación de The Troubadours, que ofrecía un sonido claramente oriental o expresado con mayor propiedad, música oriental como la que se habría desarrollado naturalmente de no haber sido constreñida por la instrumentación primitiva y las restricciones de las castas. (En la preparación, sin embargo, se pedía a The Troubadours que no sólo se familiarizaran con diversas culturas asiáticas, sino también que hicieran réplicas de melodías tradicionales asiáticas.)
Fue también intrínseco al éxito de las Troupes el uso de los principales descubrimientos de LRH acerca de la relación armoniosa del intérprete con la audiencia. Descrita simplemente como Mantener a la audiencia con ello, Ronald definió esa relación armoniosa en términos de Relación, especialmente, la de confianza mutua o afinidad. Por ello, una audiencia que está en relación armoniosa es diferente de una audiencia de espectadores. Una audiencia en relación armoniosa PARTICIPA de forma pequeña o grande con el intérprete, o el artista, u obra de arte, a menudo por el movimiento vocal o corporal.
Los descubrimientos de Ronald con relación al ritmo, para lograr esa compenetración, fueron sin duda claves; porque era el ritmo, y el ritmo particularmente predecible, el que instaba más directamente a la audiencia a la participación. A modo de ejemplo, uno más de los miembros del grupo contaba como Ronald desarrollaba un ritmo predecible para una pieza dada y después coreografiaba los movimientos de los miembros de la banda para invitar aún más a la participación de la audiencia. El resultado fue descrito como si la sala entera estuviera unida en una compenetración rítmica. Para que todos nosotros formáramos parte de la representación: los músicos, la audiencia, hasta las fuerzas de seguridad y los tramoyistas.
Utilizando el mismo principio, Ronald puso su atención en la respuesta de la audiencia al baile lo que como era característico en él lo llevó a un estudio completo de coreografía como otro medio más por el que uno podría invitar con éxito a aplaudir, marcar el ritmo con los pies, chillar y hasta bailar.
De nuevo, el efecto creado fue galvanizante particularmente cuando a los músicos se unieron los bailarines vestidos y coreografiados por Ronald. De repente, y de una forma espectacular, los intérpretes del Apollo estaban presentando no sólo conciertos, sino presentaciones teatrales completas, como en El Tigre Danzador de Bali, una representación musical de un mito folklórico de Bali. No menos espectaculares fueron las bailarinas Star con trajes sumamente evocativos de Espacio-Primitivo vestidas con trajes futuristas de lamé plateado y huesos decorativos para una pieza de LRH del mismo nombre. También se representó la Danza de la Lluvia de Ronald.
Hay por cierto una historia graciosa relacionada con aquella Danza de la Lluvia, recordó otro de los miembros del grupo, y pasó a contar cómo Ronald había estado trabajando muy atentamente en la coreografía. También tuvimos su Danza Africana, inspirada en una investigación anterior en Rhodesia, una Danza del Amazonas singularmente primitiva, y finalmente La Danza de la Lluvia, sacada de danzas reales de los Pies Negros que Ronald había visto personalmente en su juventud. Era esencialmente una danza que decía trae la lluvia, la primera vez que representamos aquella danza, coincidió con un período de varias semanas de sequía y de un calor insufrible. La danza, a la que todos asistieron, no sólo fue un éxito con la gente local, quienes se unieron acompañándola, sino que también por casualidad o no, comenzó a llover más tarde aquel día.
Luego también, después del paso del Apollo al Caribe, llegó el calipso de Ronald detalladamente interpretado y la danza y música inspiradas por el reggae, también con una antelación muy grande respecto a las modas internacionales que llegaron más tarde.
Uno tiene que aceptar el hecho de que la música en sí misma puede comunicar, escribió Ronald y a este respecto, también puede influenciar. Es difícil estimar lo extendida que esa influencia fue. Naturalmente, sus músicos del Apollo ganaron mucho, en términos de interés local: el tributo de Ronald al puerto español de Cádiz, literalmente robó el show al Gran Baile de Gala anual de la ciudad, al mismo tiempo que sus músicos eran rutinariamente acosados en todos los otros puertos de escala regulares donde llegaban. Más tarde también, cuando un nuevo navío de la Organización del Mar, el Freewinds, llegó a Curaçao, unos doce años después de la última representación del Apollo, los residentes locales se acercaron a los oficiales del barco para preguntar, ¿Han vuelto para tocar para nosotros?
No obstante, considerando todo el resto de las cosas que Ronald tuvo que decir sobre la música a lo largo de este período su descripción del ritmo, su análisis de la presentación musical, y su extraordinaria habilidad para anticiparse a las tendencias musicales años antes de que llegaran su influencia se prolongó evidentemente mucho más allá.
Algunas de las muchas actuaciones de la Apollo Troupe.
Algunos de los premios y reconocimientos otorgados a la Apollo Troupe.
