

Reflejando similarmente el énfasis singular de Ronald en la calidad, están sus micrófonos legítimamente entre los más finos que alguna vez se hayan fabricado, y coleccionados de varias partes del mundo a lo largo de los muchos años de trabajo de grabación.
Aún en los detalles más pequeños esa calidad es rigurosa como en la patentada Barra Drenadora (Bleeder Bar) de Ronald. Un dispositivo colocado en una grabadora de cinta diseñado para eliminar o drenar el exceso de electrones de una cinta grabada justo al mismo tiempo en el que la cinta pasa por la cabeza grabadora.
La resultante de todos estos detalles es precisamente aquello que era lo más importante para Ronald: una atmósfera ideal para la actuación artística. Específicamente, para ese fin y en contraste a la generalizada sensación impersonal de las instalaciones comerciales que más parecen una sauna que un estudio el Estudio de Música de L. Ronald Hubbard es verdaderamente un lugar en el que se logra una réplica del mundo de la actuación en vivo. La filosofía detrás de tal atmósfera es simple: Ronald sabía de sobra que el músico expresa su mayor creatividad cuando interpreta en vivo. Por ello, su estudio fue expresamente diseñado para simular un teatro de verdad en el que el artista se encuentra en el escenario. En consecuencia, el Estudio de Ronald semeja un escenario. Mirando desde el estudio hacia el cuarto de control se ve un tapiz que representa a oyentes admirando. El área donde se encuentran los artistas está rodeada de luces de escenario y de cortinas, cuando alguien aparece de entre bastidores... Todo para ofrecer una sensación de ese momento que logra que un artista dé lo mejor de sí.

La cabina de tambores y el cuarto de teclados en el estudio de música de L. Ronald Hubbard.
La colección de Ronald de micrófonos: una de las mas finas en el mundo.

